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Anexos

Historia

Trayectorias convergentes

Olavo Setubal en la visión de
Fernando Henrrique Cardoso

Hechos marcantes de las
instituciones que se
unificaron para crear el Itaú
Unibanco Banco Múltiplo

1945

Inicio de las operaciones del Banco Central de Crédito, más tarde Federal de Crédito, con capital inicial de USD 513 mil y sólo una sucursal, seis cajas y 12 empleados.

1964

Nacimiento del Banco Federal Itaú S.A., resultado de la fusión entre el Federal de Crédito y el Banco Itaú, fundado en 1944. El nuevo banco suma 112 sucursales en seis estados y un capital social de USD 4,2 millones.

1966

Nueva fusión, esta vez, con el Banco Sul Americano de Brasil, atiende a la necesidad de ampliación. Surge, así, el Banco Federal Itaú Sul Americano S.A., que inició sus actividades con 184 sucursales.

1969

Fusión con el Banco da América. El nuevo Itaú América pasa a contar con una red de 274 sucursales.

1970–74

Incorporación del Banco Alianza, del Banco Português do Brasil del Banco União Comercial. Adopción definitiva del nombre Banco Itaú S.A.
En aquél entonces el banco se situaba entre los 500 mayores del mundo.

1980

Inauguración de la sucursal Nueva York, la primera fuera de Brasil. Al final de ese mismo año, otra sucursal en el exterior es inaugurada: la Sucursal Buenos Aires.

1981

Implantación del Banco Eletrônico, con sistema de procesamiento online en las sucursales.

1987

Creación del Instituto Itaú Cultural, con la misión de valorizar la producción cultural, la generación del conocimiento, el estímulo al debate y la ampliación del acceso a la cultura.

1993

Para ampliar su actuación social, el Banco crea el PROAC - Programa de Apoyo Comunitario, con el objetivo de brindar apoyo a proyectos en las áreas de Educación y Salud

1995

Comienza una nueva fase de grandes adquisiciones. El Itaú asume el control accionario del Banco Francês e Brasileiro S.A. (BFB), para alcanzar nuevos mercados, especialmente el de clientes de altos ingresos.

1997

El proceso de privatización de bancos estaduales impulsó el proyecto de ampliación de la base de clientes. Es adquirido el Banco Banerj S.A., que aportóuna red de 193 sucursales.

1998

Adquisición del control accionario del Banco do Estado de Minas Gerais S.A. (Bemge), con aumento significativo de la presencia del Banco en Minas Gerais, pasando de 112 a 692 sucursales y locales de atención bancaria.

En el ámbito internacional, en ese mismo año es adquirido el Banco del Buen Ayre, que amplía participación del Itaú en el mercado argentino.

1999

La fusión del Banco Itaú Argentina y del Banco del Buen Ayre fue completada, dando origen al Banco Itaú Buen Ayre S.A.

2000

Con la adquisición del control accionario del Banco do Estado do Paraná S.A. (Banestado), el Itaú pasó a tener la mayor participación de mercado en Paraná. Con ello, el Itaú alcanza el liderazgo en tres de los cinco mayores estados brasileños. En ese año es creada la Fundación Itaú Social, con la misión de contribuir para la educación de calidad para todos.

2001

Adquisición del Banco del Estado de Goiás S.A. (BEG). Con los 264 puntos de venta del BEG, Itaú asume el liderazgo en Goiás.

2002

Anuncio de la asociación con el grupo controlador del Banco BBA-Creditanstalt S.A. (BBA), dando origen a las operaciones del Banco Itaú BBA S.A., el mayor banco mayorista del país.

2004

Inauguración de la primera sucursal en Japón.

2005

Creación de la Defensoría Corporativa Itaú, canal de comunicación que tiene la misión de actuar como representante de los clientes, interviniendo en su favor y promoviendo mejorías continuas en productos y prestación de servicios.

2006

Anuncio de la adquisición de las operaciones del BankBoston en Brasil, Chile y Uruguay, además de la totalidad del capital del BankBoston International, con sede en Miami.

2007

Creación de Kinea, empresa especializada en la gestión de inversiones alternativas.

2008

Implementación, en sociedad con el Ministerio de Educación, de la Olimpíada de Lengua Portuguesa, con la metodología de su programa Escribiendo el Futuro.

1924

Creación de la Casa Bancaria Moreira Salles. La institución comienza a actuar como banco mayorista, financiando obras de la municipalidad, del gobierno y de grandes hoteles.

1940

Surgimiento, en Poços de Caldas (MG), del Banco Moreira Salles, con la fusión de los bancos Machadense, Casa Bancária de Botelhos y Casa Bancária Moreira Salles.

1966

Nacimiento del BIB – Banco de Investimento do Brasil – como banco de inversión del Grupo Moreira Salles.

1967–75

El União de Bancos Brasileiros pasa a denominarse Unibanco y se torna el primer banco en adoptar el sistema de procesamiento, el IBN 3600.

1970

Incorporación del Banco Predial do Estado do Rio de Janeiro.

1980

Inauguración de la primera sucursal en Nueva York.

1981

Adquisición del Control accionario del Banco Mineiro.

1982

Creación del Instituto Unibanco para coordinar las principales actividades de responsabilidad social del conglomerado.

1990

Creación del Instituto Moreira Salles, para la actuación sin fines de lucro en cuatro áreas principales: fotografía, literatura, cine y artes plásticas.

1995

Asunción de las actividades bancarias del Banco Nacional S.A.

1996

Adquisición de 50% del capital de Fininvest, principal empresa de financiamiento de consumo del País.

1997

Asociación con el American Internacional Group (AIG), formando el Unibanco AIG Seguros y Previdência.

2000

Adquisición de la totalidad del capital de Fininvest, de Credibanco y del Banco Bandeirantes.

2001

Asociaciones estratégicas con las redes minoristas Ponto Frio y Magazine Luiza, creando soluciones integradas de logística y finanzas.

2003

Unificación de las operaciones de tarjeta de crédito, bajo la marca Unicard.

2004

Adquisición de la HiperCard (principal bandera de tarjeta de crédito del Noreste de Brasil).

2006

Unibanco es el primer banco de América Latina en alcanzar grado de inversión (investment grade) de la sucursal Moody’s en la emisión de deuda en moneda local liquidada en dólares en el exterior.

2008

La UAM – Unibanco Asset Management – adhiere al PRI (Principios para Inversión Responsable), conjunto de criterios sociales, ambientales y de gobernancia corporativa en la toma de decisión en inversiones.

Standard & Poor’s eleva el rating de largo plazo en moneda local y extranjera de Unibanco a grado de inversión.

Inauguración de la milésima sucursal del Unibanco.

Compra de la participación de 50% que el American International Group (AIG) detentaba en la aseguradora Unibanco AIG Seguros por USD 805 millones.

Itaú Unibanco

2008

Anuncio de la asociación entre Itaú y Unibanco, el día 3 de noviembre.

2009

Aprobación de la creación del Itaú Unibanco por parte del Banco Central de Brasil, el 18 de febrero.

Trayectorias convergentes

Observada desde una perspectiva histórica, la creación del Itaú Unibanco es el punto culminante de trayectorias convergentes. A lo largo de sus historias, Itaú y Unibanco supieron anticipar los desafíos del mercado, consolidándose en períodos de crisis de la economía brasileña y expandiendo los negocios en las fases de crecimiento. La unión de los dos bancos en 2008, a los 63 años del primero y a los 84 del segundo, no por casualidad refleja una marca de esa expansión, caracterizada por fusiones y adquisiciones.

El mayor banco del Hemisferio Sur y uno de los 20 mayores del mundo nació de la unión de dos instituciones que, desde la fundación – el Unibanco, en 1924, en el Sur de Minas Gerais,
y el Itaú, en 1945, en la capital paulista –, mantienen características esenciales en común. Una de las más destacadas en ambos es la capacidad de estar cerca de sus clientes – entendiendo sus necesidades – y atentos al ambiente económico, ofreciendo adecuado soporte financiero a la expansión de los negocios, por medio de servicios innovadores.

En 1924, cuando el comerciante João Moreira Salles obtuvo la carta patente que se encuentra en el origen de Unibanco, su Casa Moreira Salles, en Poços de Caldas, era un almacén que, además de comercializar mercaderías variadas – artículos de botiquín, para el cultivo, la cocina, vestuario –, operaba una sección bancaria. A comienzos de la década de 1920, João Moreira Salles ya actuaba como representante de más de una decena de grandes bancos y contaba con más de dos centenas de clientes, entre caficultores y emprendedores de la febril actividad turística que prosperaba en la ciudad.

El gobierno brasileño, poco antes, había iniciado una reorganización del sistema bancario. La locomotora de la reforma fue la creación de la Cartera de Redescuento del Banco do Brasil, que adquiría la condición de garante de la liquidez del sistema, medida a la cual le siguieron la institución del servicio de compensación de cheques, también de responsabilidad del banco oficial, y la definición de normas de fiscalización de los bancos.

Fue en ese ambiente que, en el balance del año fiscal que va del 1º de julio de 1922 al 30 de junio de 1923, la Casa Moreira Salles registró un espectacular crecimiento, en gran parte debido a la actividad bancaria. La carta patente no. 272, con fecha del 27 de septiembre de 1924, oficializó la fundación de la Casa Bancaria Moreira Salles.

Parecido fue el origen del Itaú, dos décadas después, en un ambiente muy distinto. En 1943, cuando el industrial del ramo textil Alfredo Egydio de Souza Aranha constituyó el Banco Central de Crédito S.A., San Pablo era una ciudad en franca expansión, con 1,3 millones de habitantes y una flota de vehículos que ya superaba los 20 mil. Así como el Unibanco, la institución nació de la mano de un emprendedor de otro sector, en una época de efervescencia económica – ahora era el turno de la industria – y de reestructuración del sistema bancario nacional. La primera sucursal, inaugurada el 2 de enero de 1945, en el centro de San Pablo, comenzó a funcionar en el año en que el gobierno creó la Superintendencia de la Moneda y del Crédito (Sumoc), del Banco do Brasil, el embrión del Banco Central, formalizado dos décadas más tarde.

Con el fin de la II Guerra Mundial, la actividad industrial tomó fuerza. A partir de la amplia red de relacionamientos de Souza Aranha con industriales y comerciantes textiles, el Central de Crédito dio inicio a un primer ciclo de expansión. En diez meses, el banco incorporó una sucursal en Campinas y otra en São João da Boa Vista. Al año siguiente, aumentó sólo capital, para soportar la construcción de una nueva sede, en el centro de San Pablo, y la apertura de nuevas sucursales en el interior paulista.

La evolución del sistema bancario brasileño registra ciclos de concentración de mercado, con ondas de fusiones y adquisiciones, generalmente asociadas a cambios en el marco institucional del sector o a crisis en la economía, junto a períodos de fuerte expansión orgánica, con la apertura por parte de los bancos de nuevas dependencias en las diversas regiones del País y, en algunos casos, en el exterior. Nada resultó más natural que Itaú y Unibanco, en razón de la posición de liderazgo de ambos en el mercado, ubicándose al frente de esos movimientos característicos del sector.

En 1940, por ejemplo, la fusión entre la Casa Bancaria Moreira Salles, la Casa Bancaria de Botelhos y el Banco Machadense, todos del sur minero, crea el Banco Moreira Salles, reuniendo 34 sucursales. Cinco años después, ya serían 63, distribuidas por todo San Pablo, Minas Gerais y Rio de Janeiro. Y muy pronto diversas ciudades de Paraná entrarían en la lista. En cuatro años, de 1948 a 1952, fueron inauguradas 20 sucursales. A una etapa de inversión en la ampliación del número de nuevas sucursales, le siguió, a partir de la segunda mitad de los años 60, un período de crecimiento por incorporacióno fusión con otras instituciones.

Ya el Central de Crédito quedó restringido al Estado de San Pablo hasta el final de la década del 50, cuando sumaba 31 sucursales. En las décadas siguientes, la historia de emprendedorismo tendría continuidad y adquiriría impulso, esta vez conducida por el ingeniero Olavo Egydio Setubal, que, por invitación de su tío Alfredo Egydio de Souza Aranha, asumió el Directorio del Banco Federal de Crédito, y por Eudoro Villela, médico y yerno de Alfredo Egydio. A partir de los años 60, el banco viviría una fuerte expansión, principalmente por medio de asociaciones y adquisiciones de otros bancos. En 1964, se produjo la fusión con el Banco Itaú S.A., entonces uno de los 50 mayores bancos brasileños. En 1966, es el turno del Banco Sul Americano de Brasil S.A., de la familia Moraes Barros, dando origen al Banco Federal Itaú Sul Americano. En 1969, fue el turno del Banco da América, innovador en la prestación de servicios a la clientela de más altos ingresos. Vendrían además el Banco Aliança S.A., en 1970, el Banco Português do Brasil S.A., en 1973, y el Banco União Comercial S.A., en una compleja, pero exitosa operación, en 1974.

Finalizado ese período, el banco, que había nacido 30 años antes, con el capital mínimo exigido por la ley, ocupaba el segundo lugar en volumen de depósitos de todo el sistema bancario nacional y era líder, entre las instituciones privadas, en número de sucursales, con casi 500 unidades esparcidas por el País. Su nombre, de allí en adelante, será, simplemente, Banco Itaú S.A.

Mientras tanto, el Banco Moreira Salles, que en 1967 ya sumaba más de 300 sucursales y cerca de 1 millón de cuentacorrentistas, altera su denominación llamándose entonces União de Bancos Brasileiros a partir de la incorporación del riograndense Banco Agrícola Mercantil, presente en nueve estados y en el Distrito Federal. Es con ese nombre que, en 1970, asume el Banco Predial, de Rio de Janeiro, institución especializada en crédito popular, que le aportó gran capilaridad en los entonces estados de Rio de Janeiro y de Guanabara.

En 1974, el grupo inauguró, en París, la primera de sus sucursales en el exterior.

A partir de fines de los años 1970 y hasta mediados de los años 1990, la economía brasileña vivió una larga fase en la que prevaleció la combinación de bajo crecimiento con altas tasas de inflación, marcada por crisis de la deuda externa. Es un tiempo en el que los bancos líderes, con presencia ya bien distribuida en todas las regiones, concentran inversiones en automatización e innovación de servicios, con la segmentación de la atención. Adquiere forma, en esa época, la estrategia de expansión en el exterior, que llevará especialmente el Itaú a exhibir presencia activa en la Argentina, con un “banco de calle” (con depositantes y atención al público), en la región de Buenos Aires, y de un “banco de escritorio” (para la realización de operaciones corporativas) en Europa.

Un nuevo ciclo de fusiones e incorporaciones sólo tendría lugar tras el Plan Real, a mediados de los años 1990, cuando finalmente el proceso hiperinflacionario fue vencido. Ya organizados como bancos múltiples y con actuación segmentada de acuerdo con los diversos tipos de clientes – personas física, con sus subdivisiones por nivel de ingreso y empresas, estas divididas según el porte de los negocios – y por áreas de servicios ofrecidos – banco de inversiones, aseguradoras, financieras, crédito inmobiliario, agentes y distribuidoras de valores –, Itaú y Unibanco, una vez más, serían protagonistas de la nueva etapa de la historia de los bancos en Brasil.

La estrategia de ambas instituciones, en ese momento, era absorber grandes competidores que no pudieron superar la complicada transición de un ambiente económico de hiperinflación hacia otro en el que los precios se encuentran bajo control, además de incorporar grandes bancos estaduales en procesos de privatización. En 1995, el Itaú adquirió el Banco Francês y Brasileiro y, en los años posteriores, incorporó, sucesivamente, los estaduales Banerj (Rio de Janeiro), Bemge (Minas Gerais), Banestado (Paraná) y BEG (Goiás). Atendiendo a la estrategia de segmentación demercado, en 2002, se asoció al Banco BBA-Creditanstalt, activo en el segmento de grandes clientes corporativos, en 2003 compró el Banco Fiat S.A., especializado en financiamiento de vehículos y, en 2006, las operaciones del BankBoston en Brasil, en Chile y en Uruguay.

También en 1995, le cupo al Unibanco demostrar eficiencia en la conducción de negocios bancarios al absorber, en un corto plazo, la complexa estructura del Banco Nacional S.A., entonces bajo intervención federal. Del mismomodo en los años siguientes incorporar varias instituciones en diferentes segmentos del mercado financiero. Así se tornaron parte del conglomerado Unibanco lafinanciera Fininvest, líder en crédito directo al consumidor (mitad del capital adquirido en 1996, adquisición completada en 2000) y el Banco Dibens, fuerte en el financiamiento de vehículos (mitad en 1998 y la totalidad en 2005). Poco después, en 2000, Unibanco incorporó a Credibanco, bien posicionado como agente de traspasos de recursos a empresas, con presencia destacadaen las líneas del BNDES, y, el mismo año, el Banco Bandeirantes. Institución de gran porte, con posición destacada en el Noreste, el Bandeirantes fue objeto de una ardua disputa entre las mayores instituciones del mercado, y su incorporación tuvo como resultado la admisión del importante banco portugués Caixa Geral de Depósitos, que controlaba al Bandeirantes, entre los socios de la institución brasileña. Aún se producirían otras incorporaciones en los años siguientes, como la del Banco BNL de Brasil, subsidiaria de la italiana Banca Nazionale del Lavoro SpA, en 2004.

No se agotan en el estilo de los fundadores y en el perfil de expansión y segmentación las semejanzas en la historia de Itaú y Unibanco. Una de las más destacadas se encarna en las figuras de los estrategas y comandantes que llevaron los dos conglomerados financieros a los puntos máximos del sector bancario, en el ámbito mundial. Tanto el ingeniero e industrial Olavo Egydio Setubal como el abogado y comerciante Walther Moreira Salles formaron parte de un selecto y cada vez más escaso tipo de empresario: hombres de la iniciativa privada con notable espíritu público.

No se puede tomar como una mera casualidad, por ejemplo, el hecho de que ambos atribuyan el éxito de sus negocios, antes que cualquierotro factor, a la osadía de los conceptos innovadores que introdujeron y a los colaboradores que los concretaron. “Un banco no se hace solamente con capital”, enseñaba Setubal. “Él es construido, por sobre todo, por hombres e ideas”. Al explicar a un entrevistador que le preguntó cuál era el secreto de su gran éxito como banquero y empresario, Walther Moreira Salles respondió, sin dudar: “Es muy simple y, sin embargo, extremadamente difícil: es necesario saber escoger personas”. Para Salles, el gran diferencial de Unibanco era ser “un banco de personas atendiendo a personas”.

A Olavo Setubal y a Walther Moreira Salles no les bastó romper paradigmas en la vida empresarial. Ambos sirvieron al País, en diversas ocasiones, con entusiasmo. Walther Moreira Salles fue director de la Sumoc (por invitación del ministro de Hacienda del gobierno Vargas, Horácio Lafer), en 1951, tres veces embajador de Brasil en Washington – en 1952, también en el gobierno Vargas, en 1959, en el gobierno de Juscelino Kubitchek, y, en 1960, en carácter extraordinario, como negociador de la deuda externa brasileña, en el gobierno Jânio Quadros. Fue además ministro de Hacienda, en el gobierno parlamentarista de João Goulart, en 1961. Olavo Setubal, por su parte, fue miembro del Consejo Monetario Nacional, en 1974, intendente de San Pablo, la mayor ciudad brasileña, de 1975 a 1979, presidente del Partido Popular y líder de la Aliança Democrática, el pacto suprapartidario que articuló la elección de Tancredo Neves para la Presidencia de la República y que dio por terminado el régimenmilitar, y además ministro de las Relaciones Exterioresdurante el gobierno Sarney; el primer gobierno civil tras la redemocratización del País.

Setubal y Moreira Salles le imprimieron a sus bancos otras marcas comunes. Innovadores en los negocios, ambos fueron pioneros en la difusión del uso de la informática en el procesamiento de los negocios bancarios y en los servicios ofrecidos a los clientes.
Apoyados en grandes inversiones en automatización y soportados por centros operacionales modernos y de gran porte, tanto el Banco Eletrônico, del Itaú, como el 30 Horas, del Unibanco, son las expresiones concretas del liderazgo ejercido en ese área crítica dara la actividad bancaria de gran escala.

Incentivadores de las artes, de la cultura y de la responsabilidad socioambiental, dotaron a sus emprendimientos de estructuras autónomas y eficientes para la difusión cultural y de prácticas en pro de la sustentabilidad. De esto son marcas, nuevamente pioneras y líderes, el Instituto Itaú Cultural y el Instituto Moreira Salles, así como, en el área social, la Fundación Itaú Social y el Instituto Unibanco.

Todas las semejanzas observadas en las trayectorias de Itaú y Unibanco – y en los valores de sus comandantes – contribuyen para la construcción de un banco aún más sólido y capaz de ocupar un papel de liderazgo del sector financiero nacional y de relevancia en el mercado global.

Olavo Setubal en la visión de
Fernando Henrique Cardoso

Hay muchas maneras por las cuales los grandes hombres dejan su marca en la Historia. Olavo Setubal dejó la suya de un modo poco común: el del hombre discreto y firme que tenía todo para ser un gran ingeniero, fue un gran banquero y se hizo notorio por su compromiso con Brasil como un país serio y competente. A eso se dedicó con esmero y ejemplaridad.

Nada más lejos de Olavo Setubal que la pasividad de los que creen, con optimismo ingenuo, que basta dejar las cosas seguir su “curso natural” para que al final salgan bien. Olavo Setubal era cartesiano: creía que, sin método, sin el uso continuo de la razón y sin esfuerzo, nada saldría bien de verdad. “Salir bien”, a su modo de ver, significaba imprimir un curso deliberado a los acontecimientos para obtener, si no lo deseable, al menos, con realismo, lo mejor posible. Fue esa su actitud durante toda su vida profesional y política.

De él se podría decir que, siendo ingeniero, se lanzó a la innovación empresarial. Buscó la calidad de los productos y entendió, antes que casi todos, que el futuro estaba en la informática. Como banquero, se distinguió por la sagacidad y la seriedad. Cuando casi nadie veía las oportunidades, se anticipaba y expandía el banco; cuando muchos se lanzaban a las facilidades de la especulación, construía caminos de más larga duración, con los pies en las realidades del mercado, atento al exterior y al país, sabiendo que, en algún momento, esos dos “mundos” terminarían por comunicarse. Fue prudente, pero no medroso; audaz, pero no temerario.

El legado de Setubal como hombre público iguala al del ingeniero y hombre de empresa. Intendente de San Pablo en los ya distantes años 1975 a 1979, bajo el gobierno Paulo Egydio, época en que era difícil ejercer la independencia política y mantener la integridad de los valores, marcó la gestión por la eficiencia y por el respeto de los colaboradores y de los municipios, orientando sus acciones hacia el bien público. Recordamos las buenas medidas que tomó, y en nada lo tiñó su pasaje por la Intendencia de San Pablo para los ojos de los que, como yo, combatían el régimen autoritario.

Mis relaciones personales con Olavo Setubal se remontan a inmediatamente después de su período como intendente. Ante los ojos de hoy, puede parecer de poca significación lo que voy a relatar enseguida, pero, para quien vivió los años duros del autoritarismo, el gesto fue marcante. Una tarde, en el inicio de la década de 1980, cuando discutíamos los rumbos de la economía brasileña y la eventual apertura de los mercados, surgió imponente, en el Centro Brasileño de Análisis y Planeamiento (Cebrap), bastión crítico de las políticas prevalecientes, nada más ni nada menos que el ex-intendente y banquero Olavo Setubal. Para susto de los que no lo conocían, aunque ya no para mí, dio sus opiniones, con la voz gruesa característica y con la penetración lógica habitual. Se puso a discutir en pie de igualdad con los absortos economistas y sociólogos de la casa, que no podían creer que tan importante personalidad se tomara ese trabajo de visitarlos y decir franca y amigablemente lo que pensaba, en una demostración clara de que la firmeza de convicciones debe imponerse por fuerza propia, y no sólo por el prestigio de quien las emite.

En el período de la redemocratización el político Olavo Setubal saltó a la luz pública. Se tornó uno de los principales colaboradores de la campaña para la elección de Tancredo Neves. Electo este, auque aún sin asumir, le dejó a Setubal la tarea de mostrarle al mundo la nueva cara de un Brasil democrático, nombrándolo para la cartera de Relaciones Exteriores, que parecía distante de sus aptitudes y preferencias. En ella, dejó memorias marcantes, las cuales pude conocer cuando fui canciller, algunos años después. Como líder del gobierno, función que me asignara Tancredo Neves, asistí a la primera reunión del nuevo Ministerio, bajo la Presidencia de José Sarney. El canciller nos sorprendió con un discurso en el cual alertaba sobre los peligros del tráfico de drogas. A muchos nos pareció una inadecuación lo que, en realidad, era una increíble visión anticipada.

Tentado por ciertos políticos a aventurarse en la carrera electoral hacia el gobierno de San Pablo, Olavo Setubal supo desviarse de un camino que podría haberle resultado arriesgado y, quien sabe, hasta perjudicial. Prefirió mantenerse en una posición ocupada por pocos brasileños: la del hombre público que, independientemente de ejercer cargos, tiene influencia constructiva en el País. Fui beneficiario directo de esa función. Cuantas veces, como ministro de Hacienda y, posteriormente, como presidente, escuché los consejos de Olavo Setubal. Cuantos gráficos recibí de parte de él, mostrando como marchaban las cosas en el mundo y en Brasil. Cuanto me influenciaron sus palabras sobre la importancia de una moneda estable o sobre el acierto de medidas duras tomadas en las horas de turbulencia. Nunca, resalto, nunca escuché de parte de él un pedido que lo beneficiase, un aplauso para la medida que, eventualmente, pudiese favorecer sus negocios.

Olavo Setubal mantuvoe siempre la visión de hombre que conocía el mundo y estaba comprometido con el buen desempeño de Brasil. Un hombre público, en la acepción plena de la palabra.

Finalizo diciendo que, junto a todas estas características, estaba presente también la del ser humano que se encantaba con una buena charla, que no despreciaba los gustos refinados de la convivencia amigable y cuya compañía, junto con la de su esposa, tanto Ruth como yo sentíamos un inmenso placer en compartir.

Fernando Henrique Cardoso
Sociólogo y ex -presidente de la República

““Olavo Setubal era cartesiano: creía que, sin método, sin el uso continuo de la razón y sin esfuerzo, nada saldría bien de verdad”, describe el ex presidente Fernando Henrique Cardoso.